Nunca un evento cultural me había traído una crisis existencial tan profunda, ni creía que fuera capaz de pasarme, pero está claro que la vida trae sorpresas, y no siempre agradables, para qué nos vamos a engañar. Porque ¿cómo quitarme la sensación de que me estoy convirtiendo en un viejo verde con apenas 45 años recién cumplidos?

Durante los últimos días del mes de abril, hemos estado gozando en Elche del Festival Abril en Danza, un evento cultural donde se intenta acercar al público de a pie la danza artística, organizando bailes y espectáculos al aire libre, en el que participan tanto artistas consagrados como otros noveles. Así, las calles y plazas de Elche se han llenado de montajes en el que la danza ha sido la protagonista, y cómo no, de sus jóvenes promesas.

Y son precisamente estas últimas las que han provocado mi problema. Como locutor de radio, me he acercado a alguno de estos espectáculos para conocerlos de primera mano y hacer reportajes en directo, y desde que he visto a las bailarinas que participaban en ellos, no he podido vivir tranquilo. Sus bellos y esculturales cuerpos, moviéndose al ritmo de la música y practicando posturas imposibles, han llenado mis noches de sueños que poco tienen que ver con el arte, y sí mucho con el sexo.

viejo verde

No voy a negar que consumo porno online, y que las porno jovencitas son sin duda mi categoría preferida. Pero siempre he pensado que, una vez entrada en la madurez, ese afición era algo normal, y que la controlaba muy bien, pues solía disfrutar de ella con mesura, y luego abandonarla sin dificultades para seguir con otros aspectos de mi vida. Pero que a un cuarentón le gusten las chicas jóvenes  es una cosa, y que no puedas dormir a causa de las imágenes de unas jovencitas desconocidas que ves bailando en la calle mientras hacen su trabajo, es otra muy distinta. ¿Me estaré volviendo de veras un viejo verde?

Tengo un colega que me cuenta que me preocupo demasiado, y que lo que me pasa es que tengo muy poca marcha sexual en casa. Me aconseja que coja a mi mujer durante un fin de semana, la lleve a un hotelito perdido, y nos pasemos follando 48 horas seguidas, o lo que el cuerpo nos aguante; y que seguro que después de eso, vuelvo a dormir a pierna suelta y sin nada que perturbe mi sueño. ¿Y sabes qué? Que antes de preocuparme más por el tema, voy a hacer precisamente eso.